Ayer en mi paseo nocturno por los canales de televisión, me di con
NocheHache y una entrevista a
SánchezDragó. De repente se pusieron a discutir sobre la confianza en las personas, y comentaban que en la época del Japón Imperial, los
Samuráis confiaban más en aquellos que presentaban cicatrices en su cuerpo. La razón sencilla: aquel que presenta cicatrices, fácilmente ha estado a punto de palmar, y por tanto,
no es que sepa más de la vida, sinó de la muerte y de lo que eso conlleva, por lo que en un momento dado su respuesta puede variar de la de alguien "normal", es otra forma de ver las cosas
(¿?). La mía es de 6cms, la del que técnicamente es mi mejor amigo*, unos 15, y la de
eMe 23, por mucho que se los esconda. No sé si es cierto o no,
o si las razones son válidas, pero si es verdad que antes de entrar le das bastantes vueltas al tarro. Entre el estar aqui y el estar allí, hay segundos. O menos.
La conversación entre
Hache y
SánchezDragó derivó en la forma que se tiene de ver la muerte hoy en día. Se ha convertido en un
tema tabú, del que no se habla, no se enseña, se evita a toda costa. Sólo hay que echar un vistazo al vocabulario: Fallecer, abandonarnos, irse, estar con Dios...por no hablar del
yuyu general que da el pensar en un
testamento...Comparto opinión con
SánchezDragó cuando dice que se debe tomar como algo natural y
cara a cara. No veo como un mal agüero, o algo de mal gusto, el planear un adiós, o últimas voluntades...y esque a mi personalmente, en caso de palmar, no querría un funeral tradicional. Fuera iglesia,
yo no creo en Dios, al crematorio directo. Y si no me pueden quemar, entero para el hoyo, como se suele decir,
y digo hoyo, nada de esa especie de chalets adosados en forma de panal de abeja que se ven en los cementerios de las ciudades...
por encima mío, tierra, y por encima el cielo.Y ya que apareció
eMe...he pensado, y creo que siguiendo la tónica de los últimos meses,
me dejaré llevar, a ver que pasa. Tiene mi edad, y como persona me cae genial, y físicamente es
normal: ni un bellezón, ni algo que duela verlo. No nos hemos podido ver aún, pero si hemos hablado.
No le he dado ni un si ni un no, le he dado un ya nos veremos...